miércoles, 2 de febrero de 2011

SEXTA CARTA,

ADVERTENCIA DE DIOS EL SEÑOR A LOS ALTOS CARGOS DE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA

Señores de la IGLESIA CATÓLICA ROMANA,

El Señor hace acusaciones muy serias a ustedes; y solo los que tienen acceso a la verdad de la que él habla, saben que tan serio es el problema en el que se metieron con El Señor. Si hay algo cierto es que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto; no hay verdad que venga del Padre que no llegue a ser revelada. Por mi parte, cumplo con entregarles ésta carta, pues fue El Señor mismo quien me levanto de mi cama a decirme estas cosas; y aunque he sacado mis propias conclusiones, y otra parte se me ha revelado, creo que es a ustedes a quien les corresponde aclarar. Tarde que temprano se verán obligados a hablar, porque lo que no puede exigirles un ser humano si se los puede exigir el Señor. Asumo totalmente la responsabilidad de estas palabras, pues el Señor está conmigo. Al hacerles llegar esta carta también les estoy informando que él envía una primera señal, que ratificará a ustedes señores de la Iglesia Católica, y al mundo entero, la seriedad de su molestia y de este mensaje.

Al pie de la letra, de esta manera me dijo que me dirigiera a ustedes:

En el nombre de “YO SOY, El Señor” es que hablo, es él quien me envía. El Dios incuestionable, que hace las cosas a su manera y sin dar explicación, pues solo él sabe por qué lo hace. Quien ha creado el cielo, la tierra y a ustedes mismos; a cada cosa que se mueve y que no se mueve.

Cielo y tierra, escuchen lo que dice El Señor:


A LA IGLESIA CATOLICA, ROMANA Y SUS DIFERENTES NOMBRES ¡QUIERO QUE TODA LA VERDAD SEA REVELADA!


¡En qué momento se olvidaron de mí!
Yo Soy El Señor, el Dios de dioses, Rey de reyes;
por encima de mi poder, no hay más.
Adoran a Jesús en una cruz, hacen rituales a él y a María
la virgen; a mí solo me recuerdan en una pequeña
lectura antigua ¡Mi ira se hará sentir!
A los altos cargos de esa empresa solapada y mentirosa;
ya saben que éste día les iba a llegar. Pues les advierto,
Yo Soy El Señor; el Dios justo, el Padre eterno, y sobre mí
no gobierna nadie. Teman por lo que viene para ustedes;
el mundo se les irá encima, y con cada terremoto les tumbaré
edificaciones, mi ira viene contra ustedes cada vez peor.
Con mi fuerte pie los aplastaré hasta que ustedes mismos
se entreguen.
Las ofensas por parte de su comunidad han sido las más grandes;
pero yo mismo les he quitado el poder que una vez tuvieron.
Con todas mis fuerzas los maldigo, los destruiré sin piedad.
Han hecho atrocidades que yo si veo, no mis hijos.
Crecieron como bruma que se esfuma rápidamente;
20 siglos ese fue su tiempo ¡Ahora se acabo!
Destrucción, ruina, escándalos, reclamos, enfermedades, muertes…
Ladrones hay dentro de ustedes, pervertidos mentirosos,
falsos profetas entre ustedes, lobos disfrazados de corderos.
Ya esa fachada se caerá; porque yo mismo El Señor, les quitaré
la venda de los ojos a los que ustedes tenían cegados. O es que
el mandamiento NO MENTIRÁS, no usarás la mentira en perjuicio
de los demás ¿se lo invento quién?... Yo no dejo nada por cobrar;
Yo Soy El Señor, El Dios justo es mi nombre y mi justicia se hará sentir.
Yo Soy El Señor.

La enseñanza que dejó mi hijo, se volvió oportunidad para
impíos; le dieron a los idólatras un Dios humano, pusieron
palabras que él no dijo, usaron su nombre suciamente; por eso estoy tan molesto.
Enredaron todo lo que él quiso mostrar, vieron la oportunidad
de ganar ¿y en donde quedo entonces la verdad?
Él les enseñó que Dios y el Reino de los Cielos están adentro;
la mitad de la enseñanza la prohibieron, la guardaron para ustedes,
buscando una ascensión que nunca consiguieron, el misterio de la salvación
nunca ha estado en sus manos, y equívocamente se unen a sus semejantes,
me da pena y vergüenza con mis hijos por lo que ustedes han hecho.
He visto cada cosa que hacen, de todo les pediré cuentas, mi furia se ha encendido,
como llama que arde y todo lo consume.
Defenderé la honra de mi hijo; yo mismo El Señor;
porque lo que ustedes hacen no es más que una farsa.
Enredaron toda su historia por su cochino negocio;
pero los tiempos míos ¡yo los conozco! tenía que pasar todo ese tiempo
para que cada vez les sea más difícil hablar.
Pero yo El Señor les digo: “SE VOLVIERON UNA IGLESIA DE SANTERÍA,
LA PEOR DE TODAS, Y EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO Y LA VIRGEN
MARÍA HACEN CANTIDAD DE CANALLADAS. SI NO REVELAN LOS DOCUMENTOS,
SI NO ENTREGAN Y CUENTAN A LA GENTE LA VERDAD ¡MI IRA
SE ENCENDERÁ SOBRE USTEDES! DENTRO DE SU HERMOSO
PALACIO, UNA PESTE DE LA QUE NO HAN SABIDO ANTES. PREFERIRÁN
NO SER SACERDOTES Y TODOS ESOS NOMBRES QUE SE PUSIERON, ESTARÁN
TAN ENFERMOS QUE SE EMPEZARÁN A DERRUMBAR; Y EMPEZARÁ
DENTRO DEL VATICANO UNA GUERRA QUE DESENCADENARÁ
MUERTES, QUE NO PODRAN OCULTAR. LOS DESESPERARÁ EL DOLOR
Y LA PESTILENCIA; LOS DESESPERARÁN LOS SENTIMIENTOS DE CULPA.
YO EL SEÑOR ¡LO AFIRMO!”

Así que escuchen; los corderos y pastores buenos que están allí
dentro, no se dejen amedrentar; y cuando llegue la enfermedad y el sufrimiento
hablen inmediatamente o yo les pediré cuentas por sentir miedo
de un hombre, antes de temer a quien te creó.
Yo Soy El Señor tu Dios.
Ante mí no hay intercesores más que sus actos.
Yo Soy El Señor tu Dios.
Eso lo enseñó Jesucristo, o no leen en donde dice:
“los actos que ve tu Padre que está en lo oculto.
Nadie va al Padre si no es por el hijo, pues no se viene a mí
si no es en ti mismo. Cuando me ves a mí estás viendo al Padre;
porque dentro de ustedes es donde yo estoy. Solo entrarán al Reino
de los Cielos los que hacen la voluntad de mi Padre.”
Exijo a la iglesia dar explicación de sus actos,
exijo decir toda la verdad, o su ruina será cada vez peor.
Yo Soy El Señor tu Dios.

Todo lo que van a vivir, lo que van a pasar; las catástrofes,
las guerras, los enfrentamientos, las muertes, las calamidades,
los incendios, el agua por doquier y cosas que nunca antes han visto
sus ojos, es por dos razones principales:
La primera, es que se revelen los documentos
que encierran la verdad acerca de mi hijo Jesucristo.
La segunda, es para que el hombre entienda que no está solo,
y que yo siempre ejerceré dominio sobre él. Tengan cuidado
con las ofensas para quien los creó, yo mismo El Señor
desataré todo un caos, para que tengan claro que veo todo
lo que hacen. ¡Ya el momento llegó!

A la iglesia católica romana; si de verdad les importa lo que
pase con la humanidad a causa de su mentira y falsedad, cuando reciban
la primera señal prepárense para conciliar, o mi furia será cada vez peor.
Éste es mi primer llamado.
¡YO SOY EL SEÑOR!






 Hister Mariahm.

QUINTA CARTA,

QUIERO QUE TODA LA VERDAD SEA REVELADA
Este fue el primer llamado que Dios me hizo, en él vemos claramente que reclama una verdad; esta es la razón por la que El Señor me quitó el sueño desde el 16 de marzo, y su voz latente permanentemente, me lleva hacer lo que en este momento hago. Solo transmito su palabra; ¡pongo al cielo y la tierra por testigos! que quien me mueve a hablar no es otro que El Señor; Y  quien se sienta aludido tema por lo que dice Dios El Señor.

“Llámame en secreto, en lo oculto, es allí donde yo estoy. Allí en tu soledad es
en donde emprendes el camino al Reino de los Cielos”

 ¡Quiero que toda la verdad sea revelada!
 Los escritos ocultos que salgan a luz pública;
para que se acabe el engaño, pues yo no soy engaño.
Todo lo que he entregado a mis hijos, a mis siervos,
a mis comunicadores; ha sido con el fin de que se acerquen a mí.
Yo no dejo nada suelto, ni nada oculto. Así que investiguen, únanse
los que escuchen este llamado, ustedes ya saben lo que deben hacer.
Busquen en lo más recóndito, quiten mascaras, tumben falsos dioses,
revelen secretos, terminen con el engaño y la mentira; no teman por la desilusión,
al caer un mundo de cohibimientos que les han creado.
El mandamiento es no nombrar lo que no desees que pase, no enseñar con
negación lo que por instinto ustedes saben. Ámense con consideración,
respétense los unos a los otros, amen a sus amigos, a sus parientes y también
a sus enemigos, porque cada uno es la representación de un milagro.
Busquen que la gente sepa la  verdad que tanto ocultan; porque se les acaba un mundo
un mundo lucrativo, basado en la mentira; por eso están tan tristes,
porque saben el mal que han hecho.
Cuídense los que tienen que temer, alégrense todos mis hijos.
Pronto el camino de los hombres, entrará en una nueva “Era Espiritual”
guiada por mí mismo El Señor en cada uno de ustedes; lo van
a sentir. Vengo reclamando mi pueblo, Dios El Señor es mi nombre,
Y mi justicia ¡se hará sentir!
El que tiene oídos, oiga…





Hister Mariham.

CUARTA CARTA,

una alianza de protección y prosperidad

Esta es una alianza personal. En donde Dios El Señor me usa como instrumento para transmitirles este mensaje. Y tras el cumplimiento de este pacto, el cumplirá también su alianza de protección y prosperidad; pues afirma que él es la vida y que vive en cada uno de nosotros. Si aprendemos a verle, amarle y respetarle de esta manera, dejamos de ofenderle; pues el pecado real es todo acto de maldad hacia nuestros semejantes, que es, él mismo.


“AMENME CON RESPETO EN CADA UNO DE USTEDES”

Para llegar a mí recuerden:
“El amor a Dios, no se mide en exageraciones;
pues es tan sencillo y misterioso como ustedes
mismos. La vida que soy yo”.
Ama al Señor tu Dios, con todo tu corazón, tu mente y tu alma.
Ama a tus hermanos, pues yo soy cada uno de ellos.
Honra a tus padres, pues yo soy en ellos
desde el momento en que te di la vida.
Cuando matas a tus hermanos, es a mí a quien lo haces.
Cuando los robas, humillas, maltratas, ofendes y abusas
¡Es a mí a quien lo haces! Cuando usas mi nombre inútilmente;
pones tu palabra y mi nombre en entredicho.
Cuando amas a tus hermanos, los pensamientos de envidia
y codicia desaparecen.
Aunque no crean en mí, por ley de la vida (que soy yo);
recibes lo que das, más el doble.
Si eres egoísta, la vida será egoísta contigo.
¡Entiendan que la mentira y la calumnia los destruye!
“Que otra cosa he querido yo con mis leyes, que no sea que
no me hagan daño a mí en cada uno de ustedes”…
Yo El Señor, estableceré un pacto; el que me sea un hijo,
yo le seré un padre “Una alianza de protección y prosperidad”.
A cambio: Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, tu mente
y tu alma. Amarás a tus hermanos, pues yo soy ellos mismos.
Respétense los unos a los otros. Cumplan este mandamiento:
“AMENME CON RESPETO EN CADA UNO DE USTEDES”
Cuando amas y respetas no cometes infracciones.
Contra mí no hay pecado que no sea en ustedes  mismos.
Cuando haces algo que atenta contra la integridad física,
moral, mental o espiritual de alguien; lo haces conmigo.
Cada vez que descargas tu ira, soberbia, malgenio, tu falta de amor
y consideración en alguien ¡afirmo! lo haces conmigo.
Te aseguro que has visto mi cara muchas veces, y aún
no me has reconocido.
Ámame y respétame en tus hermanos y obtendrás la gloria de mi bendición.
Si respetan este pacto, yo seré generoso, bondadoso
y complaciente con cada deseo y necesidad que venga
de ustedes. Pues tengo el poder de hacerlo,
Yo El Señor ¡lo afirmo! 
El que tiene oídos, oiga…








Hister Mariahm.


miércoles, 26 de enero de 2011

TERCERA CARTA,

Lo que espero de ustedes, y en donde estoy

Dios  habla muy claramente en ésta carta; en donde de una manera sencilla, nos dice en donde es que se encuentra, y qué es lo que en realidad cuenta ante sus ojos. Explica por qué nos pasan cosas que no entendemos, y lo molesto que le resulta la forma en que interpretamos el amor que decimos tenerle. También expresa que lo único que quiere para nosotros es nuestra felicidad; pero somos nosotros mismos quienes nos encargamos de complicarlo todo.

El que tenga oídos oiga lo que dice “El Señor”:

Que se amen de corazón, sinceramente;
que sus rezos ¡me fastidian! cuando obran egoístamente.
Que el amor a mi no se mide en exageraciones,
sino en las cosas que parecen pequeñas en comportamientos diarios.
Que el orgullo y la altivez los hace creerse más que otros;
los que tienen ¡quieren tener más! y no les interesa lo que pasa
con los que no tienen ni que comer.

El mundo está lleno de maldad y de gente que no quiere cambiar;
el solo decir Dios es amor, les permite actuar como quieren.
Pero esto es lo que quise decirte Yo El Señor; El Padre, El Creador,
de lo existente y de lo que aún no se materializa;
yo habito en cada uno de ustedes ¡en su cabeza!
Todo lo que nace de allí bueno viene de mí;
lo malo viene del que es del mal.
Ustedes no se dan cuenta, pues tienen vendado mucho aún;
no quieren ver más que lo que les conviene.
Pero yo estoy allí adentro, y desde adentro,
siendo tu mismo (y con eso digo somos uno solo) es que te juzgo.
Por eso eres tu quien se castiga o se premia;
porque hasta el que seas pecador, ciego, e incorregible,
allí estoy yo, ¡para darte lo que mereces!
Nada se hace sin mi voluntad, y ustedes son voluntad mía.

Lo que quiero es que sean felices.
Que se den cuenta que un cambio favorable en sus vidas
vale más que 200 rosarios.
Que un cambio favorable en el amor a mí en sus hermanos,
vale más que un viacrucis.
Que preocuparte por los desamparados vale más
que ofrendas desvinculadas de lo que es cierto.
Que el respeto por la vida y por los pobres humildes
y no tan bien dotados como tú, es más importante que horas de alabanza.
Que obrando se alcanza el éxito, y que el éxito está en la humildad;
entiende esa frase y en verdad ponla en práctica.
Que yo habito en cada uno, entonces velos con respeto.
Deja de buscar culpables, cuando eres tu quien se busca las cosas.
Más bien hecha culpa a tus padres si conocían de mi y no te enseñaron;
porque por ahí empiezan muchas cosas.

La meditación es una programación;
la oración es un acercamiento;
la obra es la práctica de lo que avanzas intelectualmente
unido a la fuerza del espíritu.
Entonces; si vas a leer, meditar y orar
¡practica pues lo que aprendes!

¡Lo que quiero es que dejen de pecar en los demás!
¡Lo que quiero es que me amen en ustedes mismos!
¡Lo que quiero es que sean generosos y justos!
¡Lo que quiero es que dejen de pelear por mi nombre!
¡Lo que quiero es que practiquen el amor en los demás!
¡Lo que quiero es que dejen de pensar en singular!
¡Lo que quiero es que sean compasivos!
¡Lo que quiero es que sean más conscientes!
¡Lo que quiero es que sean felices!









Hister Mariahm.


martes, 25 de enero de 2011

SEGUNDA CARTA,

Advertencias de Dios El Señor a la humanidad

Dios  advierte que viviremos una ola de catástrofes impresionantes; manifestación del encuentro del ser humano en sí mismo y de la necesidad de limpiar la obra que ha hecho el demonio. Se encargará de pedir cuentas a cada uno de los que se proclama hijo suyo. Vuélvanse al reino de Dios, pues se acerca el día en que no hallaremos en donde escondernos.

Cielo y tierra, escuchen lo que dice El Señor:

¡No voy a obligar a nadie a creer en mí!
Más los que creen en mí y dan gritos en mi nombre,
muestren que de verdad son hijos míos,
y de las cosas tan maravillosas que puedo hacer
con hijos buenos.
A mis hijos nunca los dejo solos, y es hijo mío
todo el que me acepta como padre; de cada uno de esos
me encargo yo. Por buenos o malos que parezcan,
son míos todos los que creen en mí.
Todo el que cree en mí; El Señor; tiene espejos a diario
de lo que sucede con las personas que obran mal con sus hermanos.
Todo ser humano que me nombra, yo lo escucho;
el que me acepta, yo también lo recibo.
Soy el mismo Dios de siempre, que lo único que ha querido
es verse reflejado en un hombre de verdad. Como todo padre
bueno, quiere ver hijos buenos; el mismo al que critican tanto
pues soy ustedes mismos, el mismo que ama tanto
que tiene que manifestarse, y que también ¡estoy furioso!
de ver tanta maldad… por eso dije: “Por cada 100
que mueran 1000 se convertirán, y así iré recuperando a mi pueblo.”
El mismo de justicia implacable, Rey del Universo que gira
entorno a mi voluntad; ustedes son mi obra; y buscaré que sea una obra perfecta.
Soy el Dios que es tan humano como ustedes,
pues soy ustedes mismos, cada cosa que hay soy yo.
Voy a limpiar de tanta maldad, pero no acabaré con ustedes,
sería acabar conmigo mismo; pero me manifestaré
como siempre lo he hecho, en maravillas impresionantes, que solo Yo El Señor
Puedo hacer; esto para quitar de en medio tantos que en vez de aportar destruyen.
Una nueva era empezará, y la ola de catástrofes más grande
de la historia la vivirán ustedes en un “Juicio Regional”.
La guerra espiritual en donde ustedes se darán cuenta
quienes son en realidad; en donde se encontrarán en sí mismos,
esa guerra entre el amor y el odio, el bien y el mal,
empezará a manifestarse en cada uno de ustedes, y por ende
en la naturaleza.
YO EL SEÑOR ¡lo afirmo!

El que tiene oídos, oiga…


Hister Mariahm.

martes, 18 de enero de 2011

PRIMERA CARTA

Advertencias de Dios El Señor a la humanidad

Esta carta me la dio el Señor a finales de marzo de 2010, no la había publicado pues aun todo era muy difícil de aceptar para mí. Al ver su molestia medite en la razón… “el hombre ¡No! Lo ama”. Al no amar a Dios, cada día el demonio gana más adeptos; la maldad tiene cegado al hombre; no quiere ver, no quiere entender, no cree en él, no cumple la ley. Así que El Señor pondrá su mano buscando nuestro arrepentimiento y la conversión de nuestros corazones. Vuélvanse al reino de Dios, pues se acerca el día en que no hallaremos en donde escondernos.

Cielo y tierra, escuchen lo que dice El Señor:

“¡Cumplan la ley que di a Moisés!
Que si no dejan de pecar, grandes plagas,
enfermedades, inundaciones, terremotos
y cosas que no alcanzan a imaginar;
con mi ira desatada por cada 100 que mueran 1000 se convertirán,
Y así iré recuperando a mi pueblo.
Ayuden a sus hermanos de corazón y serán bendecidos;
el que lo haga con hipocresía de la misma manera recibirá.
A las tierras de Brasil ¡los castigo! sus mujeres el pecado son,
como la amapola engañan; Si no se arrepienten y respetan mis leyes
los castigare dejándolos sin hijas,Yo Soy El Señor.
A las iglesias que utilizan mi nombre,
y las riquezas las consiguieron robando a mis hijos
¡Los maldigo! Pobreza, ruina y muerte les traeré.
A mis hijos que me están esperando,
yo también los estoy esperando a ellos;
que me oren como a un padre bueno… noble,
que no tiene voluntad ante un hijo obediente.
Yo Soy El Señor tu Dios”.

El que tiene oídos, oiga…









Hister Mariahm